Historia de impacto
Los Hijos de Nyah
Un equipo de paintball de Loíza que se volvió programa de mentoría, revitalizó dos centros comunitarios y terminó fundando su propio negocio.

Juventud y emprendimiento
José Luis y Alejandro, dos primos nacidos y criados en Loíza, entraron en acción cuando se les ofreció la oportunidad de mejorar su pueblo a través de la participación comunitaria y la conectividad de internet.
01El punto de partida
En Loíza vive la población negra más prominente de Puerto Rico. Aun con su riquísimo patrimonio cultural, el pueblo carga altas tasas de desempleo, pobreza y violencia.
En marzo de 2021, US Ignite seleccionó a Bibliotecas Sin Fronteras para recibir una subvención del Proyecto de Puente a Puente y poner en marcha un piloto de banda ancha que conectara tres centros comunitarios con formación en alfabetización digital y salud.
Moreno Sánchez, director del programa, le encargó a Alejandro y José Luis revitalizar dos centros: el Sector de La 23 y la Escuela Emiliano Figueroa en Piñones. Sabía que los primos podían, porque ya hacían algo parecido con un equipo de paintball llamado NyahBinGhi Crew.
02Un equipo de paintball para empoderar a los jóvenes
Los Hijos de Nyah empezaron como un club de paintball para la juventud de Loíza y pronto se convirtieron en un programa dinámico de mentoría. Las limitaciones económicas los empujaron a inventar formas propias de sostenerse.
Usaron sus destrezas para trabajar en la comunidad, desde reparación y pintura hasta presentaciones musicales, y en lugar de quedarse con las ganancias las reinvirtieron para mantener el grupo activo. Así construyeron vínculos reales en todo el pueblo.
03Un salto al emprendimiento
Cuando su trabajo con los centros comunitarios tomó notoriedad, recibieron tantas llamadas de personas interesadas en contratarlos que decidieron lanzar un negocio propio, apoyado en la gestión de proyectos y el desarrollo profesional que ganaron en el camino.
Siguen participando en la programación de los centros y ayudando a sus vecinos cuando hace falta. A veces pensamos que el valor de un piloto de tecnología fluye desde la pared hasta los equipos conectados. Esta historia demuestra que el valor real fluye de las personas, de sus familias y de su esperanza en el pueblo que las crió.
Algunas personas piensan que la juventud está perdida, ¡pero eso no es cierto! Lxs jóvenes de Loíza utilizan todas sus herramientas para crear espacios comunitarios seguros donde juntos diseñamos un país posible, donde la salud, la educación y la economía de Loíza vuelvan a prosperar.


Lo que esta historia demuestra
Dos centros comunitarios recuperados, una red de mentoría juvenil sostenida por sus propios miembros y una empresa creada desde Loíza. Ese es el tipo de resultado que una cohorte puede producir cuando alguien la financia.
Fotos del proceso original: Eli Jacobs Fantauzzi
Adopta un proyecto de la próxima cohorte.
Cada solución comunitaria de una cohorte se puede adoptar por $15,000. Historias como esta empiezan cuando alguien decide acompañar el proceso completo.
