Historia de impacto
Harold Cortijo
De un programa comunitario en Loíza a ser seleccionado por los New York Yankees en el MLB Draft de 2017.

Deporte y desarrollo juvenil
En 2011, Harold Cortijo llegó a Boys & Girls Club de Loíza siendo un joven con talento, energía y sueños, pero todavía sin saber hasta dónde podía llegar. Allí comenzó un proceso que sería mucho más que entrenamiento deportivo.
01El punto de partida
Harold formó parte del equipo de liderazgo de Triple Play, participando en una metodología que combinaba deporte, mentoría, servicio comunitario, liderazgo y desarrollo personal. A través del deporte encontramos una puerta para trabajar lo que realmente importaba: su visión de futuro, su disciplina, sus relaciones, su capacidad de servir y la confianza en sí mismo.
Harold aprendió a liderar mientras jugaba. A servir mientras crecía. A asumir responsabilidades dentro de su comunidad. Y, sobre todo, a imaginar una vida que todavía no podía ver. Como parte de ese proceso, desarrolló una visión personal de futuro: quién quería ser, qué quería alcanzar y qué pasos necesitaba dar para llegar allí.
02De Loíza a los Yankees
Después llegó una oportunidad educativa en Maryland que le permitió continuar desarrollándose académica y deportivamente. Su talento, acompañado por disciplina y trabajo constante, lo llevó a convertirse en uno de los mejores jugadores de béisbol de escuela superior en Maryland. En 2017 fue reconocido como Gatorade Maryland Baseball Player of the Year y Washington Post All-Met Player of the Year.
Ese mismo año, aquella visión que había comenzado a construir como joven en Loíza dio otro gran paso: los New York Yankees seleccionaron a Harold Cortijo en el MLB Draft de 2017. Pero para nosotros, la selección de los Yankees no es el final de la historia. Es una evidencia de lo que puede suceder cuando un joven tiene acceso a mentoría, oportunidades, deporte, educación, servicio, liderazgo y una comunidad que cree en él.
03Una visión convertida en camino
Harold pasó de ser un niño de Loíza participando en un programa comunitario a convertirse en un atleta profesional. Y el deporte fue la herramienta. La verdadera transformación ocurrió en todo lo que sucedió alrededor del deporte.
Hoy, cuando miramos hacia atrás, podemos reconocer en aquella experiencia muchos de los principios que actualmente forman parte de Escuelas Libres de Sanación: aprender haciendo, crecer sirviendo, liderar desde la experiencia, descubrir el propio potencial, construir una visión de futuro y convertir esa visión en acciones concretas. Quizás el próximo gran atleta, artista, emprendedor, educador, líder comunitario o agente de cambio también está hoy en alguna esquina de Loíza. Solo necesita una oportunidad para descubrir quién puede llegar a ser.
De la comunidad, al liderazgo, a la visión, a la acción, a nuevas posibilidades de vida. Harold no solamente llegó al béisbol profesional. Aprendió a visualizar su futuro y a trabajar para alcanzarlo. Y esa es la historia que queremos seguir multiplicando.


Lo que esta historia demuestra
Un joven de Loíza pasó de un programa comunitario a ser seleccionado por los New York Yankees. El deporte fue la herramienta; la transformación real fue la visión, la disciplina, el servicio y el liderazgo que crecieron alrededor. Esa es la historia que una cohorte puede producir cuando alguien la financia.
Foto: Harold Cortijo
Adopta un proyecto de la próxima cohorte.
Cada solución comunitaria de una cohorte se puede adoptar por $15,000. Historias como esta empiezan cuando alguien decide acompañar el proceso completo.
